martes


Medellín, octubre 16 de 2011
En reunión celebrada el domingo 16 de octubre, Vía Democrática, proyecto ahora vinculado al movimiento Progresistas, y coordinado por Walter Lemus, definió su apoyo a la candidatura a la alcaldía de Medellín de Aníbal Gaviria y a la gobernación de Antioquia de Sergio Fajardo.
La decisión que se soporta en las congruencias programáticas de los candidatos y el proyecto Vía Democrática, se cimentó en el transcurso de los intercambios que se efectuaron en la mesa de seguridad y derechos humanos de la campaña a la alcaldía de Anibal Gaviria, y que articula sus desarrollos con la campaña a la gobernación de Antioquia del candidato Sergio Fajardo.
El encuentro, en el que participó Oswaldo de los Ríos, se celebraron los buenos resultados que ha obtenido la iniciativa en Bogotá y que responde al buen momento por el que transcurre la campaña a la alcaldía del distrito capital del candidato y estandarte del movimiento Progresistas, Gustavo Petro Urrego.

Fraternal saludo,
Alis Tumarro
Via Democrática-Secretaría General

miércoles

¿Por qué tan quieto el portal?

Era la pregunta con la que nos encontrábamos las personas visibles del proyecto Vía Democrática mientras caminamos por las calles de la ciudad de Medellín, y aquí la respuesta.

Nos encontrábamos reflexionando sobre el porvenir del Polo Democrático y, de nosotros mismos, después de la adversidad con la que sobrellevamos la campaña a la Cámara de nuestro candidato Oswaldo de los Ríos y del candidato presidencial del partido Gustavo Petro.

Como se sabe, sectores que predominan en el partido obstaculizaron el desarrollo de ambas campañas.

No es una decisión fácil. Llegamos al Polo Democrático desde 2006 luego de observar su funcionamiento desde que nació, y nos convencimos que en medio de la vorágine que vivía el país y de un gobierno que obviaba complacientemente lo que sucedía había que hacer algo.

Participamos de la campaña a concejo de Medellín en 2007 y de los estamentos de dirección regional del Polo donde tuvimos representación en el ejecutivo departamental. Con el tiempo y en medio de las controversias encontramos diferencias con sectores del partido pero a su vez sintonía con el sector petrista, algo que a la postre llevo a que orientáramos la comisión política en Antioquia que impulsaba el nombre de Gustavo como candidato presidencial del partido en 2010.

Ya se sabe que sucedió después de la victoria en la consulta interna.
Lo de Bogotá, ni hablar.

Sin duda, se llega con una impresión de lo que es el Polo pero paulatinamente se descubre lo inesperado. Sostuvimos la cuerda años enteros hasta que como en todo se llega al límite.

Ya esta, esa es la conclusión.

Nos vamos del Polo.

Dicho esto, estamos valorando el hacia dónde vamos y a esta altura la idea es dar un compas de espera. Existe convencimiento que hay dispuesto en el escenario político colombiano un espacio para un proyecto político que, sin ambages, conceda la primacía del derecho del beneficio de los bienes nacionales a la sociedad colombiana permitiendo su desarrollo económico, humano, cultural y político.

Empero, se requiere construir un nuevo movimiento que unifique tal propósito e intérprete debidamente el imaginario de nuestra sociedad y de la coyuntura histórica actual.

Requerirá de tiempo. De aquí a 2013 es el reto.

Aportar al desarrollo de la democracia es pues el desafío del día a día. Las actividades continúan. Un grupo de nuestras personas avanza ahora mismo en el desarrollo de ideas por medio de la Corporación Estrato Cero(www.estratocero.tk). También acompañamos la propuesta de Gustavo Petro entorno a la Corriente Democrática.

En eso estamos,

De nuestra parte, un abrazo fraternal.


Walter Lemus
Secretaría General
Vía Democrática.

domingo

PDA: Partido y movimiento
Luego del resultado electoral a la presidencia, cerca de 1.4 millones de votos, y a Congreso de la República que reporta 8 curules en Senado y cinco Representantes a la Cámara, el Polo debe reconocer tanto el potencial electoral que posee como el reto de torcer la tendencia a la disminución en los aforos actuales si se les compara con los obtenidos en la campaña electoral de 2006.

Por su parte es importante recabar sobre las causas que han contribuido a que el Polo contrario a crecer en participación al interior de sus estructuras con la inserción de nuevos actores al proyecto, se enfrente a una disminución de su influencia debido a la renuncia a la colectividad de grupos específicos.

En este sentido se requiere trascender el modelo actual de estructuración del partido, que conduce al aislamiento social del proyecto, y a la concentración respecto de la toma de decisiones del mismo. Habrá que retornar al modelo “mesa de unidad” con agregados como que se mantendrá abierta la puerta a la participación de sectores en todo momento, y las decisiones de partido deberán agotarse a través del consenso.

Sin duda ello no garantizará el retorno de quienes por razones válidas se marginaron del partido, sin embargo, ello representa un gesto de cara a la sociedad, y un esfuerzo por la democratización interna de la iniciativa. Reconocer los errores y enmendarlos es también una acción política, un puente a la integración social cual es el verdadero sentido del proyecto político.

Si de trascender se trata, también hay que superar la lectura antagonista que actualmente el Polo realiza de los actores sociales y políticos del país. En la coyuntura respecto al presidente electo Santos, las diferencias no pueden vetar la opción del diálogo, ni los acuerdos. Si este horizonte político avanza permitira a su vez la recreación de un capital vital cual es la politización del país en nuevas claves.

Todo esto tiene sentido si se promueve el respeto por la diferencia, y ello pese al pasado tortuoso que ha tenido Colombia, lo que en ningún caso representa el fin de las tendencias políticas, la racionalidad del debate democrático, y las férreas controversias.

viernes

La Ola Blanca

Ya está encima la última vuelta en la que se elige presidente para los próximos cuatro años en Colombia, y hasta ahora la alternativa para quienes no poseen un candidato que les motive su apoyo estaba el abstenerse o votar en blanco.

Ahora bien, la abstención no tiene efectos legales prácticos, y de otra parte es posible estimar unos niveles de participación histórico electorales en Colombia que garantizan la elección presidencial.

En el caso del voto en blanco hay que reconocer que no está por casualidad como tercera casilla en el tarjetón sino como posibilidad electoral. Incluso de existir una votación en blanco superior al 50% de los votos sufragados a favor de los candidatos postulados obliga una nueva elección con candidatos diferentes a los propuestos en la misma.

Por su parte, el participar mediante el voto en blanco, es decir el desplazarse a las urnas y sufragar con esta opción, es una muestra clara de los ciudadanos de que no se sienten representados por las propuestas políticas que plantean los candidatos obviados en la elección.
Hagamos de esta coyuntura una oportunidad, y enviemos a la sociedad un llamado pacífico a pensar que cada colombiano es merecedor de derechos. A la vida, la paz, salud, alimentación, empleo… Un reafirmar el compromiso individual y colectivo por un futuro diferente para Colombia.

lunes


martes



Según las recientes encuestas de las firmas Gallup y Napoleón Franco, las preferencias políticas de los colombianos se direccionan hacia candidatos de perfil Uribista. Es algo no desestimable si se superpone a estos resultados las votaciones a senado que obtuvieron los partidos el pasado 14 de marzo.
Así, el periodo previo a la primera vuelta presidencial colocará a prueba tales mediciones y la capacidad de candidatos y partidos de poner en marcha las estrategias que soportaran los resultados del 30 de mayo.
Clic en la imagen para observar momentos del primer debate presidencial.

jueves

Si de las practicas electorales se trata en Colombia todo vale: resultados electorales parciales camara Colombia 2010.

martes


El esfuerzo de decenas de personas, y de equipos de trabajo hicieron posible los resultados favorables a nuestro candidato presidencial Gustavo Petro.

En Antioquia, se concretó el objetivo de recortar distancias a Carlos Gaviria, pieza fundamental de la estrategia nacional, como fue exitoso focalizar la actividad política en torno a los medios masivos de comunicación.

Conozca los resultados en Antioquia, y a nivel nacional de la consulta del Polo Democrático.

jueves

El empleo informal abarca dos terceras partes de la población que labora en Colombia, y evidencia que la mayor parte de los nacionales colombianos conviven con la contingencia de estar expuestos a la desprotección encuanto a los servicios de salud, personal, y el de sus familias.
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Conocido es que la informalidad del empleo afecta todas las dimensiones de desarrollo social de las familias, sin embargo, la presentación que colocamos a disposición de nuestros visitantes se refiere específicamente al impacto que este factor realiza sobre el acceso a los servicios de salud.

lunes












































































































































































Nos unimos a la demanda por la disminución de los precios de los combustibles en Colombia, y para animar la reflexión al respecto les invitamos a conocer el link Energía, donde se aportan las variables en linea que pemiten un comparativo entre los precios del galón de combustible en EE.UU, y los precios oficiales en Colombia.

jueves

A continuación el capítulo inicial "contexto internacional" de la ponencia presentada por Vía Democrática en el precongreso del PDA realizado el pasado 1 de febrero de 2008 en la ciudad de Medellín





















miércoles




Lanzamiento de la vertiente del PDA destinada al fomento y construcción de salidas a traves de una Via Democrática a la compleja problemática colombiana.



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Un contexto que alimente la controversia


1. Antecedentes


El proceso histórico político de la sociedad colombiana ha estado íntimamente ligado al bipartidismo liberal conservador en pugna desde la segunda mitad del siglo XIX finalizado el proceso de descolonización con España, y explica los momentos del auge de las violencias, así como los periodos de calmas políticas cimentadas en los procesos de hegemonía, o de otra forma, en el establecimiento de acuerdos de carácter bipartidista.

Lo cierto es que el avance en cuanto a derechos humanos y de la democracia esta ligado al carácter de los partidos políticos y a su mayor o menor decisión de modular los intereses de partido con los fines sociales generales lo que traduce a su vez la derogatoria del neoconservadurismo o del uso de la violencia como formula para la obtención de fines económicos o políticos.

En Estados que avanzan en la dirección de la democracia, la característica es la tendencia a la disminución e intensidad de los periodos de violencia en el tiempo. Sin embargo, en el caso colombiano, contrario a la reducción de tales ciclos, estos se actualizan, no queriendo decir con ello que es el fin de tal sociedad, sino que el conflicto violento se convierte en una forma de gobierno, en medio de lo cual los elementos sobre los que descansa la constitución del Estado, como la seguridad y defensa de la vida de las personas sucumbe, a más de los demás derechos fundamentales

En perspectiva, los años setentas fueron un periodo cumbre no sólo en el desarrollo económico, si no que hizo pensar en líneas de continuidad progresivas en términos de los desarrollos políticos y económicos de la sociedad colombiana, ello por supuesto en la expectativa del bipartidismo, y en medio de la escena histórica que hacía pensar en la ineludible revolución socialista.

Este periodo de meseta o de relativa estacionalidad en los indicadores de violencia muestran un deterioro considerable en los años ochentas, en medio del ciclo guerrillero de violencia que declinaría parcialmente ante la negociación de grupos como el M19, el EPL, y el Quintín Lame. Otros grupos como las FARC y el ELN continuaron su actividad armada, despuntando de nuevo en intensidad desde mediados de los años noventas.

2. Las tectónicas del neoconservadurismo



Desde el punto de vista del neoconservadurismo, este tuvo en los años setentas una considerable perdida de influencia, sin embargo, a través del tráfico de drogas logró mantenerse en el tiempo, para emerger con fuerza en los años noventas, entrando en escena a manera de una tercera fuerza política al margen del bipartidismo, librando una primera confrontación con el régimen en el poder, que finaliza con la muerte del capo de la droga Pablo Escobar. El repliegue de este proceso se realiza en zonas rurales entre 1993-1995, erupcionando con fuerza desde entonces, ya con una estrategia, que diferente a la expectativa de la sustitución de las elites en el poder, se plantea como sus aliadas en asuntos de seguridad, y esto en el contexto del avance de las guerrillas, y a través del financiamiento económico de sus actividades.

Esta situación materializa un punto de inflexión en la historia colombiana, con significado en la instalación en el gobierno de un régimen de carácter mafioso. En el año 1999, la sociedad colombiana atraviesa una de las peores crisis en su historia económica, y coincide con el periodo de mayor ingreso de capitales encubiertos provenientes del narcotráfico, en un fenómeno que termina por convertir cualquier sector u actividad económica en potencial objetivo para el lavado de activos, y en la adicción a dichos capitales de importantes sectores de la actividad económica lícita, lo que hace del comportamiento y evolución de la sociedad colombiana una especificidad respecto a los demás países del continente latinoamericano.

Los procesos vinculados al fenómeno latinoamericano en Venezuela, Uruguay, Argentina, Brasil, Ecuador y Bolivia, tienen en mayor medida que ver con fases de crisis económicas, y luego sociales, lo que las ha conducido a un relevo de las visiones políticas que les regentan, sin embargo, es por esto mismo, que la sustentación económica que logra el narcotráfico, es uno de los factores importantes que evita que esto suceda en el caso colombiano.

De otra parte, La existencia de las guerrillas, y su vocación violenta, explica en buena medida el favor político que los gobiernos de derecha poseen en el país. Así, el ascenso al solio presidencial de Álvaro Uribe en 2002, tuvo como antesala el proceso de mayor crecimiento en actividades armadas como en efectivos en la historia de las guerrillas en Colombia. De esta forma, su ascenso presidencial se explica no sólo por el “embrujo autoritario”, sino por el temor, del aún siendo remoto, gobierno de las guerrillas.

Sin duda este mismo fenómeno sirvió al auge del paramilitarismo, que tras este objetivo encubre otros más como la puesta en marcha de una reingeniería en aspectos sociales, económicos, culturales y políticos de la sociedad colombiana. Al compás de ello, desde 1995 en Colombia se presenta un incremento que rompe con periodos anteriores, en cuanto a la violación de derechos humanos se refiere, en la que quedan comprometidas las instituciones del Estado, y en esto el menor calificativo es la omisión, respecto del oficio de la defensa de los ciudadanos ante tales hechos.

3. Momento actual y propósitos políticos

La situación actual haciendo observancia del proceso de desmovilización paramilitar, según informes de la Organización de Estados Americanos(OEA), la Defensoría del Pueblo, y otras organizaciones sociales, se sitúa en el reconocimiento de un rearme, que obedece a la lógica de estructuras aunque más livianas, poseen un control sobre zonas y economías con proximidades a las dinámicas del pasado.

Específicamente en Antioquia como sucede con el resto del país, la realidad es que las fronteras económicas y políticas no corresponden a la división política formal, sino que responden a lógicas de una división política mafiosa definida por las zonas de producción y embarque de cocaína, y del ingreso de insumos para el avituallamiento de ejércitos, regiones de importancia en la producción agropecuaria, y económica en general, sobre la geografía de los megaproyectos, y por la estela que genera el hurto de tierras.

En el caso de Medellín, la existencia de una red de seguridad privada que se extiende a 14000 efectivos contrasta con los 7000 dispuestos como policías lo que traduce una forma de control de lo público, de la regulación de los derechos, con los manuales de la seguridad privada. Aunque los índices de homicidios son menores si se les compara con los indicadores de mediados de los noventas, lo cierto es que los ciclos de violencia se siguen presentando a la sazón de los disputas por el control de territorios económicos y políticos, lícitos e ilícitos en la ciudad. En medio de esto, sin embargo, es importante apoyar iniciativas políticas del gobierno local encaminadas al desarme, por hablar de un ejemplo.

Más allá de la relación causal entre guerrillas y paramilitarismo, o de las guerrillas con la injusticia social, lo cierto es que ambos actores, justifican la destrucción del Estado de derecho mediante sus actividades violentas, los unos como consecuencia del crecimiento de la guerrilla, los otros, contra la injusticia social y el paramilitarismo, en un circulo vicioso representado por la degradación de la guerra, y finalmente del eclipse de las relaciones pacíficas mínimas en el contexto de la sociedad.

En este sentido la “Vía Democrática” supone una opción a la real política de los actores, guerrillas, paramilitares, y mafias, quienes terminan por sustraer el carácter de humanidad a la sociedad, mientras justifican acciones deleznables, a razón del calculo que prevé el uso de cualquier medio para la conquista de un fin que dícese ser altruista.

Esta expectativa de salida, alberga como uno de sus elementos, la necesidad de elaborar un proyecto político y económico de carácter democrático que instruya sobre la constitución de un imaginario de sociedad diferente al actual. En este cometido, debe construirse una plataforma regional, considerando el desarrollo subregional, y municipal, y que en la ciudad transversalmente considere el barrio, la comuna, y la metrópoli en dimensiones como la educación, la salud, el empleo, la convivencia y la seguridad ciudadana, la política de vivienda, la movilidad y el transporte, el hábitat, la dimensión ambiental y el poblamiento, la cultura, la economía, los sistemas de información, y las relaciones suprarregionales.

Un eje fundamental que debe ser el norte político, es el estimular el desarrollo de proyectos encaminados a fortalecer y reactivar sectores pertenecientes a cualquiera de las actividades o renglones económicos no especulativos y de carácter lícito, así como que fomenten el empleo legal. En este sentido, un buen TLC, diferente del actual, tendría pertinencia, al tiempo que la denuncia de lo pernicioso que seria la aplicación del tratado actual para procesos democrático productivos, y del beneficio que cosecharían sectores mafiosos.

Desde el punto de vista del conflicto, una condena a los diferentes actores que generan violencia, no se contradice con la formulación de la salida negociada al conflicto colombiano, que debe comenzar con el reconocimiento de las responsabilidades Estatales y de las fuerzas militares, tal como lo inspira la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En el caso de paramilitares, guerrillas y mafias, la negociación debe garantizar el desmonte de sus estructuras económicas, políticas y militares, la contribución al esclarecimiento de la verdad, y la responsabilidad sobre los delitos graves y comunes acorde con los cánones internacionales previstos por la justicia internacional. En este sentido, resulta de suma utilidad que el Polo coloque en evidencia e inste a los EEUU para que evite que sus tribunales sirvan de puerta trasera a quienes tienen procesos por delitos de lesa humanidad en Colombia convocándolos a que se adhieran al TPI.

Para salir al paso a los factores que dan continuidad a la violencia, Colombia debe proclamar un nuevo pacto social con los sectores políticos ajenos a las dinámicas violentas, los que con un carácter democrático deben orientar la nación colombiana por los caminos que nos conduzcan a la realización de los derechos fundamentales de la sociedad.







La existencia de un régimen mafioso y del paramilitarismo, no justifica la existencia de las guerrillas, ni viceversa.


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viademocratica@gmail.com

San Jerónimo, Antioquia, abril 12 y 13 de 2008




sábado



Felicidad en el 2009 es el deseo de la familia Vía Democrática para todos nuestros amigos en cualquier lugar donde se encuentren.

Miles de abrazos a todos...

jueves



Como ha sido de nuestra tradición, la invitación es a la unidad en torno al llamado por el cese de la violencia en nuestro país, y en esta ocasión, en particular, por la liberación de los todos los secuestrados, independiente del actor responsable de los secuestros: la delincuencia, las guerrillas, los paramilitares, el Estado.
El reclamo es también por el derecho a ser libres, el derecho a la vida, y a la integridad personal de tod@s las personas que viven en Colombia.

viernes



Medellín, junio 17 de 2008


Señores:

GABRIEL GARCÍA
ELISEO ARANGO
HERNANDO LOAIZA

Polo Ciudadano

JAIME VILLA
Polo al Sur


El reconocimiento de la sociedad colombiana en medio de un constante conflicto, de autoritarismo, y desigualdad social, fue lo que llevó nuestro proyecto a pensar en participar de manera decidida en aportar a la construcción del Polo Democrático, interpretando en éste el medio a través del cual contribuir a que tal sombría situación, por los caminos pacíficos, a futuro se modifique.

Octubre de 2007 representó la primera decisión crucial, cual era materializar nuestro arribo, con propuestas políticas de cara a las elecciones específicamente a Concejo, para lo que fue delegado Oswaldo de los Ríos, con quien por su concurso, logramos incidir de manera propositiva tanto las iniciativas al Concejo como la candidatura a la alcaldía de Medellín.

En este contexto, asumimos el empeño de apoyar la culminación de las candidaturas uninominales como plurinominales del partido en Antioquia derivado de los direccionamientos nacionales, en el objeto de valorar sólo acuerdos con partidos no uribistas y regulados por las directrices del Ejecutivo Departamental.

Como se sabe, formalmente no se alcanzaron acuerdos con otros partidos, y la tarea que se encomendaba era afrontar los costos políticos derivados de tal situación. No obstante, se conoció en medio de las elecciones, lo que fue evidenciado por la atipicidad de los aforos electorales entre las votaciones a Alcaldía y Concejo específicamente para la ciudad de Medellín, el sin número de acuerdos extrapartido y por la casi totalidad de los sectores que conforman el PDA Antioquia, lo que también explica el deslucido resultado electoral como un todo.

Estas anomalías fueron ventiladas oportunamente por nuestro candidato al Concejo, en los Ejecutivos provisionales tanto en el orden Regional como Municipal.

Es esta situación la que determino como necesidad emprender las proposiciones, hechas igualmente ante los Ejecutivos correspondientes, de fomentar la reestructuración de los órganos de dirección a fin con la idea de mejorar la consistencia y pertinencia política en las decisiones del partido, lo que por entonces fue obviado terminantemente.

A la postre, y conocido que la política requiere de momentos políticos, concluimos en la pertinencia de fortalecer el empeño y visibilizar la actitud política de nuestra presencia en el PDA. De esta forma en abril pasado formalizamos tras declaración pública la existencia de Vía Democrática en el contexto del microcongreso regional realizado en San Jerónimo Antioquia.

Los últimos acontecimientos colocaron como expectativa de este proceso, el acompañamiento de mesas de concertación entre Polo Ciudadano, sector Magisterio, y Polo al Sur, confiados de que los requerimientos sujetos a la democratización del Partido, por este medio, lograsen su realización.

Sin embargo, después de analizar el curso que toman las actuales negociaciones, y contrastadas con nuestra carta de intensiones consideramos oportuno dar por finalizado dicho proceso, y revocar la continuidad en dichos diálogos de nuestro representante.


Cordialmente,



WALTER LEMUS
Representante Vía Democrática
viademocratica@gmail.com